Cómo sobrevivir a un ataque nuclear: qué hacer, minuto a minuto
La mayoría de las personas dentro de la zona de destrucción total de una explosión nuclear no sobrevivirían, hicieran lo que hicieran. Pero esa zona es pequeña comparada con la región donde lo que cada persona haga en los minutos y horas siguientes decide si vive o muere. Los consejos oficiales de protección civil de Estados Unidos resumen esas decisiones en tres consignas: entra, quédate dentro, mantente informado. Esta página explica qué significa cada paso y por qué funciona.
Si ves el destello
La luz de una explosión nuclear llega antes que nada, más brillante que el sol. No mires hacia ella. Si estás al aire libre, tírate al suelo de inmediato, boca abajo, con las manos bajo el cuerpo y la cabeza cubierta, a ser posible detrás de algo sólido: un muro, el borde de una acera, el otro lado de una zanja. Si estás en un edificio, aléjate de las ventanas y agáchate detrás de un mueble robusto o de una pared interior.
Es exactamente el ejercicio que practicaban los escolares en los años cincuenta, y a menudo se ridiculizó. Sigue siendo el consejo correcto. Lejos del centro, la mayoría de las heridas por onda expansiva las causan los cristales y los escombros que lanza la onda de choque, y tumbarse a cubierto evita buena parte de eso. El pulso de calor dura varios segundos en un arma grande, así que salir deprisa de la línea de visión también reduce las quemaduras.
Espera a la onda expansiva
La onda de choque viaja mucho más despacio que la luz. Según la distancia, puede tardar en llegar desde un par de segundos hasta casi un minuto, y el intervalo de calma intermedio es peligroso: quienes se acercan a la ventana a mirar son los que acaban cortados por los cristales cuando golpea la onda de presión. Quédate en el suelo hasta que haya pasado. Unos segundos después suele seguir un fuerte viento que sopla de vuelta hacia la explosión.
Entra en un edificio, en cuestión de minutos
Si la explosión fue en superficie, la lluvia radiactiva empezará a caer en pocos minutos cerca del lugar y más tarde más lejos, a favor del viento. Antes de que llegue, métete en el edificio más sólido al que puedas llegar en unos minutos. El ladrillo o el hormigón son mejores que la madera, bajo tierra es mejor que sobre ella, y el núcleo de un bloque grande es mejor que una habitación pegada a sus paredes o a su tejado. Un automóvil casi no protege; cámbialo por un edificio si hay uno cerca.
Si estabas al aire libre cuando ya podía estar cayendo la lluvia radiactiva, quítate la capa exterior de ropa antes de adentrarte en el edificio, métela en una bolsa de plástico y déjala lejos de la gente. Quitarse la capa exterior elimina la mayor parte de la contaminación. Después lávate con agua y jabón, y lávate el pelo con champú sin acondicionador, que puede fijar en él las partículas radiactivas. Limpia el pelaje de las mascotas que hayan estado fuera.
Quédate dentro al menos 24 horas
La radiación de la lluvia radiactiva se debilita deprisa: cuando ha pasado un día, ha bajado a bastante menos de una décima parte de su nivel una hora después de la explosión, como se explica en el artículo sobre la lluvia radiactiva. Por eso quedarse quieto es el paso más importante de todos. A menos que las autoridades te digan que te muevas o corras peligro inmediato por fuego o derrumbe, quédate dentro al menos un día.
Esto vale también para la familia. Si los niños están en el colegio, se espera que el colegio los proteja, y unos padres que cruzaran una zona contaminada para llegar hasta ellos se expondrían y ganarían poco. Los alimentos en envases cerrados y el agua en recipientes cerrados se pueden consumir sin peligro.
Mantente informado
Usa una radio de pilas o de manivela, o el teléfono, para seguir las instrucciones oficiales. Te dirán cuándo es seguro salir, qué rutas usar y adónde ir para recibir atención médica. Las pastillas de yoduro de potasio protegen solo la glándula tiroides, y solo contra el yodo radiactivo; tómalas si las autoridades lo aconsejan, no como precaución general.
Lo que puedes hacer hoy
Fíjate en los edificios donde pasas más tiempo y decide cuál sería el mejor lugar para refugiarte: un sótano, una escalera o un pasillo interior a varios pisos del tejado. Ten una radio, agua y comida para unos días en un sitio a mano. Para entender qué distancias cuentan en tu propia ciudad, coloca una ojiva moderna sobre ella en el simulador y mira en qué anillo cae tu casa. Las recomendaciones oficiales completas están publicadas en Ready.gov.